
El 28 de junio del año 2009 se cumplen 40 años de la revuelta de Stonewall, ocurrida en las calles de Nueva York, que marca un punto de inflexión en el desarrollo de la conciencia colectiva de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales como nuevo sujeto social colectivo capaz de intervenir en el desarrollo de los acontecimientos políticos.
Nunca antes la comunidad lgtb había demostrado una disposición semejante y este cambio supuso una auténtica revolución en nuestras vidas.
Con anterioridad a los acontecimientos de Stonewall la población lgtb vivía aislada, sin tener conciencia de que formaban parte de un grupo social numeroso, presente en todos los estratos sociales, que carecía de referentes que les permitieran construirse libremente como personas y, lo más importante, sometidos a duras restricciones de carácter legal, sufriendo un contínuo rechazo social y un constante hostigamiento policial simplemente por intentar amar a otras personas de su mismo sexo.
La revuelta de Stonewall no surgió de la nada. Fue el resultado de varios factores sociales que se desarrollaron en los años anteriores. Por un lado estaba el movimiento homófilo que había venido protagonizando las primeras protestas, limitadas y ajustadas a los estrechos márgenes legales de la época. Su objetivo era alcanzar la integración de las lesbianas y gais en la sociedad por medio de la integración social a partir de una situación diferente avalada por la medicina o la psiquiatría.
Organizaciones como la Mattachine Society o las Hijas de Bilitis (DOB), protagonizaron los primeros intentos de articulación de la comunidad lgtb. Todo ello en medio de una fuerte hostilidad social y policial. El hecho de que Harry Hay, fundador de la Mattachine Society, hubiera militado con anterioridad en el Partido Comunista de los USA hizo que, en plena Guerra Fría, comenzara a verse al movimiento homófilo como una amenaza a la seguridad del país, lo que provocó la intervención del FBI con infiltraciones y maniobras que obligaron a Hay a pasar a un segundo plano.
Todos los avances, por limitados que fueran, que logró el movimiento homófilo sirvieron de base para preparar el camino que condujo a Stonewall.
Pero, sin duda, el otro elemento esencial que permite explicar los hechos del Stonewall fue el proceso de radicalización política de la juventud norteamericana de la década de los años sesenta. Esta radicalización presenta múltiples rostros: El desarrollo del movimiento por los derechos civiles de la población negra; el movimiento contra la guerra de Vietnam; el incipiente desarrollo del feminismo, todos ellos son factores que contribuyeron decisivamente a consolidar entre la juventud lgtb del momento la idea de que las cosas habían llegado a un punto límite.
El hartazgo por la represión policial, la insatisfacción por sentirse "mercancía negociable" entre bares y policía (muchas veces las mafias que controlaban los bares donde se permitía a la gente estar pactaban las redadas con la policía), su aspiración a una vida con dignidad y sin humillaciones y el cambio de mentalidad de la época... Todo ello propició que un día, un 28 de junio de 1969, surgiera la revuelta en el Village, a las puertas del bar Stonewall Inn.
Un error policial, hacer una redada sin avisar, en viernes por la noche y a la hora que más clientela había en el bar, fue la chispa que prendió el fuego de la revuelta. Frente a la brutalidad con la que la policía trataba a las personas detenidas, la gente concentrada en las puertas del bar comenzó a abuchear a los policías, luego a tirar monedas para al poco tiempo intentar sacar a los detenidos del furgón obligando a los policías a refugiarse en el bar a la espera de que llegaran refuerzos.
Por primera vez en la historia, gais, lesbianas, transexuales y bisexuales se enfrentaron a la policía, se generalizaron los disturbios en el barrio y, lo que es más importante, continuaron en días sucesivos, una muestra del hastío y de la voluntad de hacer algo para cambiar las cosas.
Para coordinar la revuelta surgió, en medio de los disturbios, el Gay Liberation Front (GLF) que adoptó una terminología y unos objetivos revolucionarios. Esa noche empezó a cambiar la vida de la población lgtb.


























